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Estilo Literario: La voz del escritor

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ESTILO LITERARIO: LA VOZ DEL ESCRITOR (Artículo de información para taller literario)

Los estilos literarios

¿Qué es el estilo literario? Chilla mucho, chucho, qué no te escucho, cara de chuflo, mete la pata en un cucurucho... ¿Alguna vez, en mitad de una entrevista, una persona te ha preguntado cuál es tu voz?  ¿Tu voz...? ¡Eureka! Tu voz, es tu estilo. Tu sonido característico, tu chascarrillo, tu coletilla... ¡vale!. Cada escritor tiene su estilo, es decir, una forma de expresión que lo distingue y sirve como estampa de su personalidad. Así como distinguimos a nuestros amigos por su forma de reír, caminar o hablar, el estilo literario nos permite identificar las obras con sus autores por la manera en que están escritas.

Tipos de estilos

El estilo sobrio: El estilo sobrio rechaza todo tipo de recursos literarios que sirven sólo como ornamentación y se limita a exponer los conceptos de forma directa y clara. Este estilo es muy frecuente en las obras de carácter didáctico.

Ejemplo: El hombre es el único ser que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado y su velocidad ni siquiera le permite atrapar conejos. Sin embargo, es dueño y señor de todos los animales. Los hace trabajar, les da el mínimo necesario para mantenerlos y lo demás se lo guarda para él. (Revolución en la granja, George Orwell)

El estilo sencillo: Es similar al estilo sobrio, el sencillo busca la claridad ante que complicaciones. Admite los adornos y los elementos poéticos, pero rechaza las exageraciones y los recursos rebuscados. El estilo nítido: El estilo nítido es el que se destaca por la corrección, la elegancia y la propiedad. Admite imágenes y figuras literarias siempre que no dificulten la comprensión del mensaje. El estilo elegante: El estilo elegante se caracteriza por otorgar colorido a la obra. Abunda en adornos literarios, en figuras poéticas, en la armonía, etc., pero cuidando el equilibrio de los adornos poéticos. El estilo florido: El estilo florido se caracteriza por el empleo recargado de las imágenes, metáforas y otros recursos poéticos para dar una impresión de vivacidad a la obra y hacerla atractiva, aunque la comprensión exija mayor esfuerzo por parte del receptor. El estilo pomposo: El estilo pomposo o ampuloso abunda en adornos poéticos al igual que el estilo florido, pero añade una entonación elevada a la expresión del pensamiento y rotundidad al período. El estilo magnífico: El estilo magnífico se distingue por la sublimidad del pensamiento. Para lograr este efecto, recurre a las figuras poéticas y otros recursos literarios que dan elegancia y colorido a la expresión. El estilo sublime: La excelencia de los pensamientos, la belleza de las imágenes y el buen empleo de los recursos literarios hacen que el estilo sublime tenga un poder extraordinario que arrebata al lector u oyente. El estilo jocoso y humorista: El estilo jocoso utiliza los recursos literarios para otorgar un carácter cómico a las producciones. Su finalidad es hacer reír. El estilo cortado: El nerviosismo es la nota característica del estilo cortado. Está elaborado con oraciones muy breves y no admite adornos ni rodeos innecesarios. Expresa el pensamiento en forma rápida y pasa de unos pensamientos a otros con rapidez. El estilo vivo: Vivo, como su nombre dice, es el estilo que comunica vivacidad, animación y alegría. Es divertido y busca recrear al lector pero sin ser jocoso. El estilo enérgico: La fuerza y el vigor de la expresión se destacan en el estilo enérgico. Cada oración y cada pensamiento parece que fuese una frase esculpida en una lápida y para la cual no se admitiría ninguna objeción. El estilo vehemente: El estilo vehemente concede un predominio al impulso de la pasión e incluso de la violencia. Las palabras y las ideas reflejan ese impulso y se precipitan unas tras otras. El estilo dramático: Al impulso y a la pasión del estilo vehemente, el dramático añade un concepto de oposición entre varias cosas para mantener una actitud de lucha que hace resaltar la idea central.

Ejemplos de estilos literarios

Réquiem por un campesino español; R. J. Sender

El centurión al ponerlos contra el muro, recordó que no se habían confesado, y envió a buscar a Mosén Millán. Éste se extrañó de ver que lo llevaban en el coche del señor Cástulo. (Él lo había ofrecido a las nuevas autoridades.) El coche pudo avanzar hasta el lugar de la ejecución. No se había atrevido Mosén Millán a preguntar nada. Cuando vio a Paco, no sintió sorpresa alguna, sino de un gran desaliento. Se confesaron los tres. Uno de ellos era un hombre que había trabajado en la casa de Paco. El pobre, sin saber lo que hacía, repetía fuera de sí una y otra vez entre dientes: Yo me acuso, padre…, yo me acuso, padre…. El mismo coche del señor Cástulo servía de confesionario, con la puerta abierta y el sacerdote sentado dentro. El reo se arrodillaba en el estribo. Cuando Mosén Millán decía ego te absolvo, dos hombres arrancaban al penitente y volvían a llevarlo al muro. El último en confesarse fue Paco. - En mala hora le veo a usted -dijo al cura con una voz que Mosén Millán no le había oído nunca. Pero usted me conoce, Mosén Millán. Usted sabe quién soy. - Sí, hijo. - Usted me prometió que me llevarían a un tribunal y me juzgarían. - Me han engañado a mí también. ¿Qué puedo hacer? Piensa, hijo, en tu alma, y olvida, si puedes, todo lo demás. - ¿Por qué me matan? ¿Qué he hecho yo? Nosotros no hemos matado a nadie. Diga usted que yo no he hecho nada. Usted sabe que yo soy, que somos inocentes los tres. - Si, hijo. Todos sois inocentes; pero, ¿qué puedo hacer yo? ? - Si me matan por haberme defendido en las Pardinas, bien. Pero los otros dos no han hecho nada. Paco se agarraba a la sotana de Mosén Millán, y repetía: Mosén Millán, conmovido hasta las lágrimas decía: ? A veces, hijo mío, Dios permite que muera un inocente. Lo permitió de su propio Hijo, que era más inocente que vosotros. Paco, al oír estas palabras, se quedó paralizado y mudo. El cura tampoco hablaba. Lejos, en el pueblo, se oía ladrar perros y sonaba una campana. Desde hacía dos semanas no se oía sino aquella campana día y noche…

Rayuela; Julio Cortázar

…Pasó por debajo de los pocos piolines sobrevivientes y corrió la falleba. Antes de volverse a la ventana metió la cara en el agua del lavatorio y bebió como un animal, tragando y lamiendo y resoplando. Abajo se oían las órdenes de Remorino que mandaba a los enfermos a sus cuartos. Cuando volvió a asomarse fresco y tranquilo, vio que Traveler estaba al lado de Talita y que le había pasado el brazo por la cintura. Después de lo que acababa de hacer Traveler, todo era como un maravilloso sentimiento de conciliación y no se podía violar esa armonía insensata pero vivida y presente, ya no se la podía falsear, en el fondo Traveler era lo que él hubiera debido ser con un poco de menos maldita imaginación, era el hombre del territorio, el incurable error de la especie descaminada, pero cuánta hermosura en el error y en los cien mil años de territorio falso y precario, cuánta hermosura en esos ojos que se habían llenado de lágrimas y en aquella voz que le había aconsejado: <<Métele la falleba, no les tengo mucha confianza>>, cuánto amor en ese brazo que apretaba la cintura de una mujer. <<a>> pensó Oliveira mientras respondía a los gestos amistosos del doctor Ovejero y de Ferraguto (un poco menos amistoso), <>. Sabía que apenas insinuara eso (una vez más, eso) iba a entrever la imagen de un hombre llevando del brazo a una vieja por unas calles lluviosas y heladas. <>, se dijo. <> ? Che Olivera, ¿por qué no baja a tomar café? ?proponía Ferraguto con visible desagrado de Ovejero?. Ya ganó la apuesta, ¿no le parece? Mírela a la Cuca, está más inquieta… ? No se aflija, señora ?dijo Olivera?. Usted, con su experiencia del circo, no se va a achicar por pavonadas. ? Ay, Olivera, usted y Traveler son terribles ?dijo la Cuca?. ¿Por qué no hace como dice mi esposo? Justamente yo pensaba que tomáramos el café todos juntos. ? Sí, che, vaya bajando ?dijo Ovejero como casualmente?. Me gustaría consultarle un par de cosas sobre unos libros en francés. ? De aquí se oye muy bien ?dijo Oliveira. ? Está bien, viejo ?dijo Ovejero?. Usted baje cuando quiera, nosotros nos vamos a desayunar. ? Con medialunas fresquitas ?dijo la Cuca?. ¿Vamos a preparar el café, Talita? ? No sea idiota ?dijo Talita, y en el silencio extraordinario que siguió a su admonición, el encuentro de las miradas de Traveler y Oliveira fue como si dos pájaros chocaran en pleno vuelo y cayeran enredados en la casilla nueve, o por lo menos así lo disfrutaron los interesados. ..

 

 

 

Un saludo a todos y mis mejores deseos a los navegantes de letras.

Escrito por J.J.Danwcer (seudónimo de José Javier Doncel)

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Comentarios Estilo Literario: La voz del escritor

Muchísimas gracias, gran artículo.
Justo lo que buscaba. Seguiré navegando por el blog en busca de más contenido sobre cómo trabajar el estilo, y le daré unas cuantas vueltas para saber cual es el que busco.
Felicidades.
Guillermo Vázquez Guillermo Vázquez 14/11/2017 a las 15:41

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